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martes, 11 de julio de 2017

Antioxidantes

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Los antioxidantes evitan el proceso de oxidación prematura de las células expuestas a la acción de los radicales libres, los cuales son moléculas “desequilibras“, que recorren nuestro organismo intentando recoger un electrón de las moléculas estables, con el fin de lograr su estabilidad electroquímica, lo cual provoca reacciones de cadenas  destructoras de nuestras células.

En pocas palabras los antioxidantes son aquellas sustancias que retrasan el envejecimiento de la piel, órganos y tejidos, por esta razón los antioxidantes son los grandes amigos de la belleza y salud para combatir la degeneración y muerte de las células que provocan los radicales libres y los cuales debemos tomar de los alimentos ya que nuestro organismo es incapaz de neutralizar a los radicales libres. Además de lo anterior, los antioxidantes son sustancias esenciales para prevenir enfermedades como el cáncer.

frutas y vegetales antioxidantes

A continuación, te damos una lista de los alimentos que tiene un alto porcentaje de antioxidantes para que puedas incluirlos en tus recetas y dieta diaria.


  • Ajo: es una de los alimentos más ricos en antioxidantes, ya que contiene una sustancia llamada illicina.
  • Frambuesa, fresas, kiwis, arándanos: contienen ácido elágico con altas propiedades antioxidantes y hemostáticas. A todos estos alimentos se le atribuyen propiedades antitumorales.
  • Frutos secos: las propiedades antioxidantes de los frutos secos contribuyen al control del estrés oxidativo celular, y son útiles en la prevención de algunas enfermedades como algunos tipos de cáncer y las enfermedades cardiovasculares, así como el deterioro cognitivo relacionado con la edad o el envejecimiento en general.
  • Uvas: contiene gran cantidad de antioxidantes (OPC) los cuales, además, promueven la circulación sanguínea. El antioxidante contenido en estas semillitas supera a la vitamina C, E y el beta-caroteno. Además, permanece mucho tiempo en el organismo, combatiendo los radicales libres.
  • Vitamina E: es un clásico antioxidante que protege a las células de agresiones externas como contaminación, pesticidas, humo del tabaco, etc. La encontramos con abundancia en el aguacate, nueces, maní, aceites vegetales como el de sésamo, oliva, girasol. Pescados como el salmón, el atún, y semillas como pipas de calabaza.
  • Zanahoria, tomate, papaya, naranja, alga espirulina: todos estos alimentos son ricos en carotenos, precursores de la vitamina A, la cual actúa como potente antioxidantes.
  • Vitamina C: también es muy popular como potente antioxidante, la encontramos en abundancia en los kiwis, cítricos tales como la naranja, limones, mandarinas, piña, etc.  En el brécol, tomates, germinados, pimientos, guayabas, ciruelas, etc.
  • Pimientos, chiles, ajíes: son poderosos antioxidante. Se sabe han desnutrido células cancerígenas antes de que éstas causen ningún tipo de problemas.
  • Té verde: además de que es un gran compañero para bajar de peso, es un potente antioxidante, ya que  tiene un elevado contenido en catequinas y polifenoles, que actúan como antioxidantes y activadores del metabolismo.
  • Germen de trigo, levadura de cerveza, cereales, cacao: todos estos alimentos son ricos en cinc, cobre, azufre, selenio y manganeso, muy buenos antioxidantes en general.
  • Manzanas, cebolla morada, cerezas, brécol, vino tinto: contienen un elevado porcentaje de Quercetina, la cual es un potente antioxidante.
  • Chía: esta semillita es excelente fuente de antioxidantes.
  • Isoflavonas de soja: su poderosa acción antioxidante impide a las toxinas adherirse a la piel y a evitar que la persona se vea desgastada, envejecida y demacrada. La soja y derivados como el tofu también poseen un alto contenido en antioxidantes.
  • Arándanos: además de ser rico en fibra y ayudar al tránsito intestinal, estas bayas, sobre todo las rojas, tienen un gran efecto antioxidante. Se han usado tradicionalmente para preparar mermeladas.
  • Acai: esta fruta, además de  proporcionar mucha energía y vitalidad y aumentar las defensas del cuerpo, es uno de los alimentos más elevados en antioxidantes, un 33% más que la uva negra. En cuestiones de belleza es uno de los alimentos  consentidos para rejuvenecer.



jueves, 18 de mayo de 2017

Guía de Adiponectina


Es posible que nunca hayas escuchado sobre la adiponectina, pero seguramente has escuchado que si tienes obesidad, también tienes un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, Alzheimer y algunos tipos de cáncer. De hecho, padecer obesidad reduce tu esperanza de vida, de forma similar a las personas que fuman. Se estima que una persona obesa tiene un promedio de vida diez años menor a una persona que no lo es.

¿Qué es la obesidad?

La obesidad se define como un elevado Índice de Masa Corporal (IMC) y se caracteriza por un aumento en la acumulación de grasa en el organismo.

 ¿Por qué ser obeso es tan malo y por qué aumenta el riesgo de enfermedades?

Cuando hablamos de obesidad, se suele tomar en cuenta únicamente el peso corporal, lo cual puede dar una idea equivocada. El detalle con la obesidad no es el exceso de peso, sino la acumulación de grasa que causa:

  • Aumento de peso (masa corporal).
  • Aumento de tallas (volumen corporal).

Las células que almacenan la grasa son biológicamente activas y se relacionan con todos tus sistemas, y es por ello que cuando su funcionamiento no es adecuado, tienen un impacto directo en tu salud. Estas células, también llamadas adipocitos, producen diferentes sustancias, entre ellas la adiponectina, uno de los eslabones que pueden ayudarnos a entender la relación que existe entre la obesidad y:

  • Diabetes.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Cáncer.
  • Mayor riesgo de muerte.

El Tejido Adiposo

Tu cuerpo almacena la energía extra que consumes en el tejido adiposo, que se encuentra debajo de tu piel (grasa subcutánea) y alrededor de tus órganos (grasa visceral). Este tejido representa de 15% a un 30% en mujeres y hombres.

El tejido adiposo es un órgano que forma parte del sistema endocrino, y produce hormonas con un papel muy importante en la comunicación celular, como son:
  • Leptina.
  • Estrógeno.
  • Adipoquinas.

El Almacenamiento de la Grasa en tu Cuerpo

La ganancia de grasa corporal no siempre es la misma:
  • Durante la infancia, la adolescencia y el embarazo, tu cuerpo desarrolla grasa subcutánea.
  • Durante la edad adulta y en la tercera edad, el almacenamiento es principalmente grasa visceral.

Asimismo, otros factores influyen en el almacenamiento de grasa visceral:
  • Estilo de vida.
  • Actividad física.
  • Hábitos de alimentación.
  • Nivel de estrés.
  • Ciclos de sueño.
  • Hidratación.

Se ha observado que existe una disfunción en el funcionamiento de las células de grasa visceral, en comparación con la grasa subcutánea, lo que puede causar:

  • Desbalance en la producción de adipoquinas.
  • Producción excesiva de adipoquinas ofensivas.
  • Producción baja de adipoquinas defensivas.
  • Adiponectina, Resistencia a la Insulina y Diabetes Tipo 2

La obesidad se encuentra asociada al aumento de casos de:

  • Resistencia a la insulina.
  • Diabetes tipo 2.

Estudios científicos han encontrado que la baja producción de adiponectina se relaciona con el desarrollo de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2. Al parecer, la adiponectina favorece la sensibilidad de la insulina.

Aunque es necesaria más investigación, el efecto causado por la obesidad en la insulina puede ser reversible y, por lo tanto, también puede disminuir el riesgo de padecer diabetes.

La Grasa Visceral y la Grasa Subcutánea

La distribución de la grasa almacenada es mucho más importante que la cantidad de grasa total, donde la grasa visceral es mucho más dañina.

En 1940, el profesor Jean Vague de la Universidad de Marseille observó que las mujeres tienen dos veces más masa grasa que los hombres. Pero a su vez, encontró que las complicaciones metabólicas relacionadas con la obesidad, son menos comunes en mujeres. Y por esto, clasificó la obesidad en dos tipos:
  • Obesidad androide o en forma de manzana (más común en hombres), la grasa se acumula en la parte superior del cuerpo (abdomen, cintura y espalda).
  • Obesidad ginecoide o en forma de pera (más común en mujeres), la grasa se acumula en la parte inferior del cuerpo (caderas y muslos).

Se ha descubierto que la grasa visceral acumulada se relaciona con:
  • Resistencia a la insulina.
  • Alta presión arterial.
  • Niveles altos de triglicéridos en la sangre.
  • Bajos niveles de colesterol HDL (bueno).
  • Partículas de LDL pequeñas y densas.
  • Aumento del riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Estudios recientes han encontrado que la grasa subcutánea abdominal, no se relaciona con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y, en algunos casos, se sugiere que puede tener efectos protectores para tu salud.

Adiponectina

En 1990, científicos encontraron que los adipocitos secretan un tipo de proteína llamada adiponectina. Y, a pesar de que las adiponectinas son secretadas por las células grasas de tu cuerpo, se ha encontrado que su concentración es mucho menor si padeces obesidad. Además, los niveles plasmáticos de adiponectina son particularmente bajos en la obesidad visceral.

Algunos tipos de adipoquinas favorecen:
  • La inflamación celular.
  • Enfermedades inflamatorias crónicas.

Por otra parte, las adiponectinas tienen un efecto protector que parece disminuir la inflamación celular.

Estudios científicos han encontrado que bajos niveles de adiponectina, se encuentran asociados con altos niveles de diferentes marcadores inflamatorios.

Adiponectina y Obesidad

Existe una estrecha relación entre la cantidad de grasa almacenada y los niveles de adiponectina:
  • Si tienes obesidad, tu cuerpo presentará bajos niveles sanguíneos de adiponectina.
  • Al reducir la grasa corporal, los niveles de adiponectina aumentan.

Se sabe que, sin importar de qué forma logres bajar peso y grasa corporal (dieta, ejercicio, medicamentos o cirugía), los niveles de adiponectina siempre aumentan en la sangre.

Bajos niveles de adiponectina se relacionan con mayor proporción de grasa visceral.

Adiponectina y Anormalidades Lipídicas

Es común encontrar altos niveles de triglicéridos y bajos niveles de colesterol HDL (bueno), si padeces obesidad o síndrome metabólico. Esto es importante, porque la proporción que existe entre los triglicéridos y el colesterol HDL (bueno) se relaciona con el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Se sabe que los niveles de adiponectina se relacionan:
  • Positivamente con los niveles de colesterol HDL (bueno).
  • Negativamente con los niveles de triglicéridos.
  • Estudios científicos han sugerido que la adiponectina favorece la producción de colesterol HDL (bueno).

Adiponectina y la Enfermedad No Alcohólica de Hígado Graso

La enfermedad no alcohólica de hígado graso es muy común si padeces obesidad y puede incrementar el riesgo de:

  • Cirrosis.
  • Cáncer de hígado.
  • Diferentes estudios han encontrado una relación entre la adiponectina y la grasa en el hígado:

Se ha asociado a la enfermedad no alcohólica de hígado graso con bajos niveles de adiponectina.
Se ha encontrado que la adiponectina antagoniza el exceso de grasas almacenadas en tu hígado.
Bajos niveles de adiponectina se relacionan a una mayor acumulación de grasa en tu hígado.

Adiponectina y Cáncer

Desde hace muchos años, se asoció la obesidad con un incremento en el riesgo de padecer cáncer y su impacto ha sido tal, que el Instituto Nacional del Cáncer en Estados Unidos le ha prestado mucha importancia.

Numerosos estudios científicos han sugerido que bajos niveles de adiponectina se relacionan con diferentes tipos de cáncer, como:
  • Mamario.
  • Endometrial.
  • De próstata.
  • De colon.

No obstante, aún no se sabe si los bajos niveles de aponectina juegan un papel importante en el desarrollo del cáncer.

Adiponectina y Enfermedad de las Arterias Coronarias

Numerosos estudios han sugerido que la disminución de los niveles de adiponectina pueden estar relacionados con:
  • Una mayor prevalencia de enfermedad de las arterias coronarias.
  • Un mayor riesgo de ataques al corazón (infarto al miocardio).

Otros estudios han sugerido que los niveles bajos de adiponectina pueden predecir una futura enfermedad de las arterias coronarias.

Estudios en animales han encontrado que administrar adiponectina puede tener un efecto protector contra lesiones en las células del músculo cardíaco.

Uso Clínico de las Mediciones de Adiponectina

La adiponectina se encuentra en tu sangre en cantidades relativamente altas y se pueden medir fácilmente. Sin embargo, estas mediciones solo se utilizan en estudios clínicos y científicos, y rara vez se utilizan en la práctica clínica.

El uso de las mediciones de adiponectina, como un indicador biológico de riesgo en diferentes enfermedades, es una realidad y puede marcar la diferencia en tu estado de salud. Al considerar sus niveles, tu médico puede decidir si es necesaria una intervención más agresiva en tus padecimientos o, tal vez, un proceso de monitoreo en tu evolución.

Estudios científicos han sugerido el uso de los niveles de adiponectina en la sangre para monitorear:
  • La eficacia de la intervención, si padeces síndrome metabólico.
  • El efecto antinflamatorio de la terapia con estatinas.
  • La evolución en las terapias para la diabetes.
  • Valores de Referencia de la Adiponectina

Los siguientes valores de referencia fueron presentados por los Laboratorios Médicos de la Clínica Mayo:
  • Índice de Masa Corporal menor a 25.
  • Hombres de 4 a 26 mcg/dL.
  • Mujeres de 5 a 37 mcg/dL
  • Índice de Masa Corporal entre 25 y 30..
  • Hombres de 4 a 20 mcg/dL.
  • Mujeres de 5 a 28 mcg/dL.
  • Índice de Masa Corporal mayor a 30.
  • Hombres de 2 a 20 mcg/dL.
  • Mujeres de 4 a 22 mcg/dL.

La Adiponectina y su Enfoque Terapéutico

Los efectos de la adipoectina pueden ser incrementados mediante:

  • Administración directa con una inyección.
  • Administración mediante infusiones o suplementos.
  • Un tratamiento para incrementar los niveles plasmáticos naturalmente.

Debido a la complejidad de esta molécula, su producción como agente terapéutico es realmente difícil, y por ellos los científicos buscan:

  • Formas naturales de secreción mediante el tejido adiposo.
  • El desarrollo de otra sustancia que imite los efectos de la adiponectina en sus receptores celulares.

Algunos fármacos que han demostrado aumentar los niveles circulantes de adiponectina en la sangre son:

  • Estatinas.
  • Tiazolidinedionas.
  • Inhibidores de las enzimas convertidoras de la angiotensina.
  • Bloqueadores de los receptores de la angiotensina II.

Estudios científicos han encontrado que existen compuestos naturales que pueden elevar los niveles plasmáticos de adiponectina:

  • Aceite de pescado.
  • Aceite de cártamo.
  • Ácido linoleico conjugado.
  • Extracto de semilla de uva.
  • Extracto de té verde.
  • Taurina.
  • Resveratrol.

Recientemente, se ha promocionado a los compuestos fenólicos, como las cetonas de frambuesa, como productos para perder peso y aumentar los niveles de adiponectina, aunque no existe evidencia clínica de sus efectos en humanos.

Otras estrategias que pueden aumentar los niveles de adiponectina, si padeces obesidad o sobrepeso, son:

  • Perder peso.
  • Reducir grasa corporal.
  • Disminuir la cantidad de calorías.
  • Aumentar tu actividad física.

viernes, 28 de abril de 2017

7 remedios naturales para combatir la alergia primaveral

Existen algunos remedios caseros que pueden ayudar a reducir los molestos síntomas de la alergia estacional.
Aunque todo cuadro alérgico debe ser adecuadamente diagnosticado por un médico especialista, existen algunos remedios caseros que pueden ayudar a reducir los molestos síntomas de la alergia estacional.

Manzanilla

Posee propiedades antihistamínicas, antiespasmódicas y antiinflamatorias. Se debe usar la flor de esta planta en la preparación de infusiones.

Aloe vera 

Regenera las células de la piel, oxigena la sangre, limpia el tracto digestivo, lo mantiene libre de bacterias y depura y tonifica el organismo, pues potencia el sistema inmunológico con los polisacáridos que contiene. Se puede preparar como infusión o ser aplicado en formato de crema.

Avena sativa 

Posee minerales como cobre, cobalto, hierro, magnesio y zinc, junto con vitaminas como la A, B1 y B2. Debido a la riqueza de estos nutrientes, su primera función es nutritiva, pero también se conoce como un excelente desinflamatorio y auxiliar de cuadros alérgicos.

Quercetina 

Es un antioxidante que bloquea la producción de histamina, responsable de las reacciones alérgicas, por lo que tomar suplementos de este producto ayuda a aliviar los síntomas. Alimentos con alto contenido en quercetina son el ajo y la cebolla.

Té verde 

Esta infusión posee un compuesto que bloquea la producción de histamina e IgE, sustancias que desencadenan síntomas como picazón de ojos y congestión nasal. Al ingerir té verde, baja la gravedad de la reacción y se alivian las molestias de la alergia estacional.

Vitamina C

Es un poderoso antihistamínico que ayuda a controlar e, incluso, a prevenir las reacciones alérgicas. Para beneficiarse de sus propiedades, basta consumir frutas ricas en esta vitamina, como los cítricos.

Menta 

Tomar una infusión de menta o inhalar su aceite esencial será útil para aliviar los síntomas de alergia al polen o al polvo, ya que la menta contiene una sustancia que bloquea la producción de histamina.